Los residuos que genera una obra no tienen por qué acabar en vertedero. El hormigón demolido puede convertirse en árido reciclado para subbases de carretera. Los metales recuperados vuelven a la cadena de producción. La madera limpia se transforma en tablero aglomerado. La diferencia entre que todo esto ocurra o no se decide en la obra, no en la planta de tratamiento: la segregación en origen es lo que convierte un residuo en un recurso.
Con el PEMAR 2025-2035 en vigor y un objetivo de valorización del 75 % para los RCD no peligrosos, maximizar la tasa de valorización ya no es una opción: es el marco en el que opera el sector. En esta guía explicamos cómo hacerlo fracción por fracción, desde el contenedor de obra hasta el árido reciclado.
Qué se puede valorizar y qué sale de cada fracción
Pétreos (hormigón, ladrillos, cerámica) — Códigos LER 17 01 xx
Son la fracción dominante en cualquier demolición o rehabilitación. Llegan a la planta, se trituran, se criban y se clasifican por granulometría. El resultado son áridos reciclados con aplicaciones concretas:
- Subbases y bases de carreteras y viales.
- Rellenos de zanjas y terraplenes.
- Firmes de caminos y tráfico ligero.
- En determinadas proporciones, como sustitución parcial de árido natural en hormigón no estructural.
El PEMAR 2025-2035 orienta a incluir un mínimo del 5 % de áridos reciclados en proyectos de obra pública y privada cuando sea viable. Los pliegos de obra pública ya están incorporando criterios de valoración que premian su uso.
Clave práctica: cuando el hormigón llega limpio y separado del resto de fracciones a la planta de tratamiento, el porcentaje de valorización puede superar el 95 %. Si llega mezclado con yeso, madera o plásticos, la valorización cae drásticamente y el coste sube.
Metales (acero, cobre, aluminio) — Códigos LER 17 04 xx
Los metales son los residuos con mayor valor en el mercado secundario. Acero, cobre, aluminio e hierro procedentes de demoliciones tienen demanda industrial constante y tasas de reciclaje muy altas. Bien gestionados, generan ingresos, no costes.
Clave práctica: en obras de demolición con grandes volúmenes de estructura metálica, la gestión eficiente de esta fracción puede compensar o incluso superar los costes de gestión de otras fracciones menos valiosas. No mezclar metales con el resto de RCD.
Madera — Código LER 17 02 01
La madera de encofrado, carpintería o estructura, si no está contaminada con pinturas o productos químicos, puede destinarse a fabricación de tableros aglomerados o a valorización energética. Si está tratada con sustancias peligrosas, se clasifica como residuo peligroso (17 02 04*) y requiere gestión específica.
Tierras y piedras — Código LER 17 05 04
Las tierras y piedras sin sustancias peligrosas pueden reutilizarse como relleno en la propia obra o en otras, conforme a la Orden APM/1007/2017. Si están contaminadas, son residuo peligroso y requieren tratamiento específico.
Residuos peligrosos de obra — Códigos LER 17 06 05*, 17 09 03*
Amianto, pinturas con disolventes, materiales contaminados: no entran en el circuito de valorización convencional. Requieren retirada selectiva por gestor autorizado para residuos peligrosos, antes de cualquier otra operación de demolición. Consulta nuestra guía sobre etiquetado de residuos peligrosos.
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Cómo organizar la segregación en obra para maximizar la valorización
Desde julio de 2022, la Ley 7/2022 exige la separación en al menos seis fracciones: madera, metales, plástico, vidrio, yeso y fracciones minerales. Desde enero de 2024, la demolición selectiva es obligatoria. En la práctica, esto significa:
- Planificar antes de demoler: en el Plan de Gestión de Residuos, definir cuántos contenedores, de qué tamaño y dónde se colocarán. Un solar pequeño no admite 6 contenedores de 12 m³, pero sí puede funcionar con contenedores más pequeños o con retiradas más frecuentes.
- Señalizar y formar: cada contenedor debe estar claramente identificado con la fracción que admite. El personal de obra debe saber qué va en cada uno. Una sesión de 15 minutos al inicio de la obra reduce los errores de forma significativa.
- Separar antes de mezclar: en demolición selectiva, el orden importa. Primero se retiran los residuos peligrosos (amianto, pinturas), después los elementos recuperables (carpintería, metales, instalaciones), y finalmente se demuele la estructura mineral. Este orden garantiza fracciones limpias.
- Controlar el contenedor mixto: el contenedor de «residuos mezclados» (17 09 04) es el más caro de gestionar y el que menos se valoriza. Cuanto menor sea la proporción de este contenedor respecto al total, mejor será la tasa de valorización de la obra.
Qué ocurre con los residuos cuando llegan a la planta de tratamiento
Cuando los contenedores salen de la obra, llegan a una planta de valorización de RCD autorizada. El proceso varía según la fracción, pero para los pétreos —que son el mayor volumen— sigue esta secuencia:
- Recepción y control de entrada: se verifica que el contenido coincide con la documentación (código LER, origen, volumen). Si hay contaminación o mezcla no prevista, se rechaza o se reclasifica.
- Trituración primaria: el material se reduce de tamaño mediante machacadora de mandíbulas o impactores.
- Cribado y clasificación: se separan las fracciones por granulometría (arena, gravilla, grava) y se eliminan impurezas (plásticos, madera, metales) mediante electroimanes, separadores de corrientes de Foucault y clasificadores ópticos.
- Producto final: áridos reciclados de diferentes granulometrías, listos para su uso en obra civil, rellenos o fabricación de hormigón no estructural.
Los metales recuperados durante el proceso se separan y se destinan a fundición. La madera limpia se deriva a plantas de valorización específicas. Los rechazos (la fracción que no puede valorizarse) van a vertedero controlado.
Todo el proceso genera documentación: certificados de valorización que acreditan el destino final de cada fracción y que el promotor o constructor necesita para justificar el cumplimiento normativo.
El marco normativo que obliga a valorizar
- RD 105/2008: norma específica de RCD. Obliga a elaborar el Estudio y el Plan de Gestión de Residuos, a separar fracciones y a entregar a gestor autorizado. Más detalle aquí.
- Ley 7/2022: refuerza la separación en 6 fracciones (julio 2022) y la demolición selectiva (enero 2024).
- PEMAR 2025-2035: objetivo de valorización del 75 % en peso de RCD no peligrosos. Orientación al 5 % de áridos reciclados en obra pública y privada.
- En Catalunya — NIO: la obra debe obtener la Notificació i Identificació d’Obra a través del SDR de l’ARC antes de iniciar la gestión de residuos. Cada traslado se documenta con el DSRC.
Las sanciones por infracción de la normativa de residuos (art. 109, Ley 7/2022) pueden alcanzar los 100.000 € en infracciones graves NP, hasta 600.000 € en graves RP, y hasta 3.500.000 € en muy graves.
Preguntas frecuentes
¿Qué porcentaje de valorización se puede alcanzar en una obra bien planificada?
Con una segregación correcta en origen y un gestor con planta de tratamiento propia, las obras de demolición bien planificadas alcanzan habitualmente tasas de valorización superiores al 80-90 % en las fracciones minerales y metálicas. El factor determinante es la calidad de la separación en obra.
¿Los áridos reciclados se pueden usar en hormigón?
Sí, con limitaciones. La Instrucción de Hormigón Estructural (EHE-08) permite la sustitución parcial de árido natural por árido reciclado de hormigón en determinadas proporciones y para usos no estructurales. Para otros usos (subbases, rellenos, firmes) no hay restricciones significativas.
¿Segregar en obra encarece el proyecto?
Al contrario. El residuo mezclado (17 09 04) es el más caro de gestionar porque la planta necesita clasificarlo antes de tratarlo. Un contenedor de hormigón limpio tiene un coste de gestión muy inferior al de un contenedor mezclado. La segregación en origen reduce el coste total de gestión en la mayoría de los casos.
¿Qué pasa con las fracciones que no se pueden valorizar?
Los rechazos —la fracción que no puede convertirse en materia prima secundaria— se destinan a eliminación en vertedero controlado. El objetivo es que esta fracción sea la mínima posible. Con el PEMAR 2025-2035, el 75 % en peso de los RCD no peligrosos debe valorizarse.
La valorización empieza en el contenedor de obra
La diferencia entre una obra que valoriza el 90 % de sus residuos y una que envía la mayor parte a vertedero no está en la planta de tratamiento: está en cómo se organizan los contenedores en obra, en cómo se forma al equipo y en cómo se planifica la demolición. El gestor puede maximizar la valorización si el material le llega bien segregado. Si llega mezclado, las opciones se reducen y el coste sube.
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